Pensamiento judeo-cristiano.

La tradición judeocristiana ha sido decisiva a la hora de introducir el concepto de perso- na, que no existía en la filosofía griega. El concepto de persona nació bajo el cielo de un Dios personal y creador: Dios crea al hombre a su imagen y semejanza, libre y capaz de relacionarse con Él.

El alma es la que le da forma humana proyectándola de 

inteligencia, libertad y voluntad.

Ser imagen y semejanza de Dios, no significa perfección.

Esta dotado para hacer opciones buenas o malas.

Esta filosofía considera que ser humano es una realidad integral.





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