Tomás de Aquino.
Para Santo Tomás de Aquino, el hombre es el ser superior y más digno, por estar dotado de racionalidad y libertad, pero también es autoperfectible para obrar de manera virtuosa y escoger libremente su meta en la vida, sin importar su edad o condición física: la felicidad.
Para Santo Tomás, la dignidad del ser humano surge de la propia naturaleza del hombre, cuya diferencia específica es su racionalidad; este es un atributo esencial de toda persona. También vislumbra el ser humano como superior en comparación a su entorno, por ser el único dotado de auténtica racionalidad, intelecto y apetito volitivo (relacionado con la voluntad).
Según lo antes expuesto, la libertad es propia del ser humano, lo distingue del resto de las criaturas y es un aspecto fundamental de su dignidad. La capacidad de ejecutar acciones libres será, en consecuencia, el rasgo distintivo y propio del hombre.
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